La flora de Yucatán
Aquí la selva es baja y seca, y cambia de cara según el mes: en abril parece leña y en septiembre no se ve el suelo. Esto es lo que vas a tener delante en cada parada, con nombre y sin latinajos de más.
La vegetación de la península no es la selva alta que mucha gente imagina: es selva baja caducifolia, es decir, un bosque seco que pierde la hoja en la temporada sin lluvia. Por eso la misma carretera parece otra en abril que en septiembre. Encima hay muy poco suelo —la roca caliza está a un palmo— y casi ningún río, así que todo lo que crece aquí ha aprendido a aguantar sequía.
Los árboles que vas a reconocer
La ceiba (yaxché). El árbol sagrado de los mayas: para ellos sostenía el cielo, con las raíces en el inframundo y las ramas en los trece cielos. Se distingue de lejos por el tronco recto y gris y las ramas casi horizontales, como una sombrilla. De joven tiene el tronco lleno de espinas gruesas. Se ven ceibas enormes en plazas de pueblo, y casi siempre están ahí porque nadie se ha atrevido a cortarlas.
El chaká (palo mulato). Corteza rojiza que se descama en tiras finas, como una piel que se pela; en México también le dicen «el árbol del turista» por ese color quemado. Es fácil de ver en cualquier orilla de camino.
El chechén negro. El que hay que saber identificar. Su savia irrita la piel y deja ampollas parecidas a una quemadura, y basta con apoyarse en el tronco o cobijarse debajo cuando llueve. Tiene el tronco con manchas oscuras, como salpicado de aceite. La tradición dice que el chaká crece cerca del chechén y que su corteza calma la irritación: es cierto que suelen aparecer juntos.
El chicozapote. Del que sale el chicle: se sangraba el tronco en zigzag para sacar el látex. Su madera es tan dura que los dinteles de los templos de Chichén Itzá y Uxmal se hicieron con ella y siguen puestos mil años después. Da además una fruta dulce y marrón que se vende en los mercados.
El ramón (ox). Árbol de hoja perenne cuya semilla se comía —y se vuelve a comer— molida como harina. En muchas zonas arqueológicas crecen bosques de ramón donde antes hubo casas mayas: no es casualidad, se plantaban cerca de la vivienda.
El flamboyán. No es nativo, pero de mayo a julio pinta de rojo Mérida entera y ninguna foto de la ciudad en esos meses se libra de él. También hay variedades amarillas y anaranjadas.
La palma de huano. La de las hojas en abanico con las que todavía se techan las casas mayas tradicionales, esas de planta ovalada y paredes blancas que se ven desde la carretera.
En la costa y el manglar
Al llegar a Celestún o Río Lagartos el paisaje cambia por completo: aparecen los cuatro mangles —rojo, negro, blanco y botoncillo—, cada uno a una distancia distinta del agua salada, formando una barrera vegetal que sostiene la ría entera. Lo que hace cada uno está contado en la guía de los manglares de Yucatán.
En la primera línea de playa lo normal son los cocoteros, la uva de mar —hojas redondas y gruesas, racimos morados comestibles— y las matas bajas de duna que sujetan la arena. Esa franja parece descuidada y no lo está: sin ella, la playa se va.
Las plantas que acabas comiendo
- Chaya. Un arbusto de hoja grande que se cocina como espinaca y sale en el agua de chaya, en los huevos y en los tamales. Hay que hervirla; cruda no se come.
- Achiote. La semilla roja que da color y sabor a la cochinita pibil. La vaina es espinosa y se abre llena de granos color ladrillo.
- Chile habanero. Se cultiva en toda la península y tiene denominación de origen yucateca. En la mesa siempre llega aparte, en salsa o picado con cebolla morada.
- Naranja agria. La base del recado y de casi cualquier adobo yucateco. No se come sola: es para marinar.
- Pitahaya, nance, saramuyo y mamey. Frutas de temporada que aparecen en los mercados de Mérida y que casi nadie conoce fuera de la región.
El henequén, la planta que hizo la ciudad
El henequén es un agave de hojas rígidas y punta afilada del que se saca una fibra dura. Con esa fibra se hicieron las sogas del mundo entero entre 1880 y 1930, y con ese dinero se levantaron las casonas del Paseo de Montejo y las haciendas que hoy se visitan. Se sigue viendo en plantaciones ordenadas en hileras y en el patio de las haciendas restauradas.
Flores que vas a ver sin buscarlas
La bugambilia en cualquier muro del centro; la flor de mayo (sak nikté), blanca y perfumada, que aparece en la poesía maya y en las paredes de los templos; el tajonal, una florecilla amarilla de la que las abejas sacan la miel más apreciada de la península; y orquídeas pequeñas colgadas de las ramas, que casi nadie ve porque no son las orquídeas grandes de floristería.
Qué es mejor no tocar
- Chechén negro. Ya explicado: no apoyarse, no cortar ramas y no refugiarse debajo cuando llueve. Si te roza, agua y jabón cuanto antes.
- Pica-pica (mala mujer). Una planta con pelillos urticantes que dejan picor durante horas. Crece a la orilla de los caminos.
- Espinas del henequén y de la ceiba joven. Ninguna es venenosa, pero pinchan de verdad.
- Nada de arrancar plantas en zonas arqueológicas ni en reservas: está prohibido y en varios casos son especies protegidas.
Cuándo se ve mejor cada cosa
| Época | Cómo está el monte | Qué florece |
|---|---|---|
| Marzo – mayo | Seco, muchos árboles sin hoja | Flor de mayo, flamboyán (desde mayo) |
| Junio – octubre | Verde cerrado, todo con hoja | Flamboyán hasta julio, floración de monte |
| Noviembre – febrero | Verde y fresco, buena luz | Tajonal y flores pequeñas de temporada |
Si quieres cuadrarlo con el clima y los precios de cada mes, está desarrollado en cuándo viajar a Yucatán.
Dónde se ve cada cosa en nuestras salidas
| Tour | Qué vegetación se ve |
|---|---|
| Uxmal | Selva baja, ceibas, chaká y chechén junto al camino |
| Chichén Itzá y Pueblos Mágicos | Chicozapote, ramón y ceibas en las plazas de los pueblos |
| Celestún | Los cuatro mangles y el petén de agua dulce |
| Coloradas y Río Lagartos | Manglar y vegetación de duna costera |
| Santa Bárbara y Mucuyché | Henequén en hileras y vegetación de cenote |
Ninguna es una salida botánica: son recorridos culturales y de naturaleza donde el guía va nombrando lo que aparece. El detalle de cada una está en el catálogo de tours.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el árbol sagrado de los mayas?
La ceiba, llamada yaxché. Se creía que sostenía el cielo y unía el inframundo con los trece cielos. Se reconoce por el tronco gris y recto y las ramas casi horizontales.
¿Qué es el chechén y por qué hay que evitarlo?
Un árbol cuya savia irrita la piel y deja ampollas parecidas a una quemadura. No hace falta tocarlo a propósito: basta apoyarse en el tronco o cobijarse debajo cuando llueve.
¿Cuándo florece el flamboyán en Mérida?
De mayo a julio, con el punto más alto en junio. Es cuando la ciudad entera se pone roja y las fotos del centro cambian por completo.
¿Qué es la chaya?
Un arbusto de hoja grande que se cocina como espinaca. Se toma en agua fresca, revuelta con huevo o en tamales. Siempre hervida: cruda no se consume.
¿Por qué hay tan pocos árboles altos en Yucatán?
Porque la capa de suelo sobre la roca caliza es muy delgada y no hay ríos: la lluvia se filtra enseguida. La vegetación es selva baja adaptada a la sequía.
¿Se pueden recoger plantas o flores en las zonas arqueológicas?
No. Está prohibido en zonas arqueológicas y reservas, y varias especies están protegidas. Lo mismo vale para las conchas y corales en la costa.
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